PERIODO III. OTOÑO CONFUSO. RETORNO DE SANTA CRUZ – MUERTE DE ESTE.

 

 

Nuevo cambio de traza en el plan principal.

 

Un mes antes, el 4/9/1587. El Rey informa a Parma de un nuevo cambio en la traza del plan, y escribe: “ … he venido a conocer que el acercamiento consiste en juntar luego las fuerzas de allá y acá a un mismo tiempo, y que dándose la mano se allane y asegure este paso”.  1

 

Las consecuencias de esta decisión son inmensas. Este cambio de plan implica que la simultaneidad y coordinación de las dos Armadas tienen que ser exactas, con los medios técnicos de la época y sin disponer de un puerto seguro donde poderse resguardar la Armada en caso de algún contratiempo bélico o meteorológico, hace de la operación  una tarea más que complicada.

El plan se resume, en que la Armada de Lisboa vaya directamente al Canal, y fondee en el Cabo de Margate, allí una vez limpiado la mar de buques rivales y asegurado el pase, los hombres de Parma embarcarán en la flota de desembarco y se unirán a La Armada. Para que exista coordinación entre ambas flotas, durante el viaje se enviarán avisos a Dunquerque, Nieuport, La Esclusa o donde se encuentre el duque de Parma, indicando la proximidad de la Armada y del momento de cruzar el Canal.

 

 

14/9/1587 El rey escribe a Parma preocupado por los comentarios del Duque acerca de la falta de tiempo y  le recuerda lo siguiente: “No puedo dejar de acordaros que, fuera de la resolución de la empresa y de la elección que hice de vuestra persona, todo lo demás que se ha dispuesto por allá y los medios y forma de ella ha sido pura traza vuestra, de que vos solo sois autor, y que para provenirla y ejecutarla os he dado en gran abundancia todo lo que se me ha pedido  y ha sido menester; y que con no haberme al principio tratado de armada de acá sino trazado sin ella, os he apercibido yo el abrigo y ayuda de la armada y os la envío tan pujante”.  2

 

 

Aceleración de los preparativos. 

 

El marqués de Santa Cruz agradece a Leiva su diligencia pero tanto las galeazas como las urcas no están para navegar. Y los que traen devueltos de Las Azores se encuentran en mal estado. No se puede acometer de inmediato La Empresa.

 

10/10/1587. El rey a través de su sobrino el archiduque Alberto, gobernador de Portugal le comunica que el mando de la Jornada recaerá en el duque de Parma, por sangre y ser el responsable del ejército de invasión 3.  4También le comunica a su sobrino que veladamente intente contaminar en secreto para que no sospechen que es un señuelo, que la Armada se dirige a Irlanda.

 

El Rey no está en nada conforme y entiende que Santa Cruz lo único que hace es dilatar los preparativos. Tras un intenso intercambio de cartas con el marqués, le escribe que  en caso que no acepte la jornada que se lo comunique enseguida, ya que en ningún caso suspenderá la ejecución de la misma. Santa Cruz contesta que “Todo lo que humanamente se pudiera hacer se hará”. Siendo del mismo parecer que la conclusión que ha llegado la Junta reunida para tal efecto en la Corte, con presencia entre otros del duque de Medina Sidonia, donde se defiende la postura del marqués, “Se podía salir, la pregunta es si se debía”

 

Durante el resto de octubre y el mes de noviembre el Rey sigue presionando a  Santa Cruz con hacerse a la mar lo antes posible, no le vale argumentos tan poderosos esgrimidos por Santa Cruz, como el nuevo brote de epidemia que está diezmando las tripulaciones, el mal tiempo y el peligro que conlleva emprender la Jornada tan avanzada la estación.

 

Esta insistencia del Rey se agudizará a partir del 4/12, a  raíz de la llegada de una carta de Parma firmada el 14/11, informando a su tío, el Rey que  “en 18 o 20 días todo estará listo”.

Ello origina en la Corte la impresión de que por fin el duque de Parma va a cruzar el canal por sorpresa.  El Rey perdiendo toda moderación y prudencia, características en el, se siente nervioso e impulsivo y el 10/12 pensando que Parma ya ha cruzado el canal, ordena  a Santa Cruz  que con una primera Armada formada por  las 35 naos grandes embarquen para transportar los 6000 infantes españoles prometidos. Luego tendrá que volver a Lisboa para salir toda la Armada junta con los restantes barcos. Los mandos de ambas fuerzas deberán ser nombrados por el marqués. Santa Cruz contesta que faltan marineros y artillería para esa primera Armada que no podrá ser más de 30 naos y 10 pataches. El Rey le ordena que le aumente a 45.

 

29/12/1587. Miguel de Oquendo, demuestra tener una gran visión de futuro al proponer que se tengan previstas provisiones en La Coruña si se necesitare.

 

Una buena noticia le comunican al marqués, el 29/12 llegan avisos de dos navíos pequeños venidos de Plymouth, indican que el duque de Parma no ha cruzado el canal, que la reina de Inglaterra quiere sacar un poderosa Armada, decretando para ello un embargo general y que estaría formada entre marineros y soldados por 15000 hombres.

 Advierte al Rey de la no conveniencia de enviar esa primera Armada con 6000 infantes apoyado en esta nueva información.

 

Con esta nueva, el marqués gana un poco de tiempo, pero no demasiado. 

 

11/1/1588. El Rey enfermo y con gota, muy influenciable por el Consejo escribe al marqués que día estará lista la Armada. Este contesta que la fecha de salida será para principios de febrero.

 

15/1/1588. A propuesta del Consejo de guerra, influenciado por el aviso de Bernardino de Mendoza del 27/12, anunciando la pronta salida de Drake, se aconseja al Rey que despache desde Madrid a un alto cargo para transmitir al Marqués con la presencia como testigo del archiduque el ultimátum en nombre de Su Majestad de que debe salir ya y si se opone será reemplazado.

 

Uno de los miembros del Consejo era Alonso Martínez de Leiva, que en opinión de un coetáneo, Cabrera de Córdoba escribe que :  “Leiva calumniaba la intención y diligencia del Marqués, deseoso de ir con la armada, como tenía menos que aventurar la reputación y fortuna”.

Posiblemente Leiva estaba resentido con el marqués por las críticas recibidas por su labor en la preparación de la flota en Lisboa, mientras Santa Cruz se encontraba ausente en Las Azores. 5

 

La persona que el Rey designa para desplazarse a Lisboa es el conde de Fuentes, experto militar pero curiosamente sin ninguna experiencia naval ni en preparación de armadas.

 

El 20/1/1588 llegan a la Corte unas cartas de Parma que originará una crisis aún más severa del Rey con el marqués. Con fechas del 21 y 29/12, el duque de Parma solicita el amparo de la Armada, para que pueda escoltarla y juntas realicen la jornada, ya que no hay secreto y los barcos holandeses e ingleses están continuamente en alerta.

También achaca a la tardanza de la Armada, ahora indispensable, el retraso de la Jornada.

 

23/1/1588. El parecer de Felipe II sobre el marqués no es nada positivo, piensa que siente desgana por tener un papel secundario y estar celoso del duque de Parma al tener este la jefatura principal de la Empresa.

 

El conde Fuentes llega a Lisboa el 30/1.   Le transmite al marqués las instrucciones del Rey en presencia del archiduque Alberto, en calidad de gobernador general de Portugal.

 

 

A finales de enero de 1588 la actividad es frenética en Lisboa. Veedores, contadores,  pagadores, proveedores,  tenedores de bastimentos y armamento, operarios, fundidores de artillería, todos ellos no dan abasto en la prestación de la Armada.

Se incrementa el número de médicos y cirujanos.

 

 

Las fundiciones de Lisboa ya dan sus frutos y a final del mes de enero la armada está casi lista con su artillería. 6

 

Tanto Leiva como Santa Cruz insisten al Rey en la necesidad de galeras para la Jornada, finalmente Felipe II las acepta, pero solo permite 4 viejas galeras, oponiéndose a la petición que sean las nuevas galeras de Barcelona.

 

Los nombramientos se aceleran. Se nombra a  Martín de Aranda como auditor general de la Armada, siguiendo la petición del Consejo. 7

Los nombres de los cabos de varías escuadras recaen en, Martín de  Bertendona, Gómez de Medina, Hugo de Moncada, Diego de Medrano.

 

El Rey designa a Diego Pimentel, Agustín de Mexía, Alonso de Luzón, Francisco de Toledo y Nicolás de Isla para hacerse cargo de los 5 tercios y como maestre de campo general a Francisco de Bobadilla.

 

Llega a Lisboa las compañías de Entre Duero y Miño y se procede a su embarque.

 

 

El Rey niega la solicitud del marqués de incrementar la Armada con los galeones de Sevilla. 8

 

                                                    

El Rey autoriza a Leyva para que asista y se admita su voto en todas las juntas y consejos que convoque el Marqués ya sean generales o particulares.

 

 

30/1/1588. Bernardino de Mendoza escribe al Rey para confirmarle que ni Drake ni el Almirante han salido.

 

El Consejo de guerra envía al Rey, para su aprobación las instrucciones de la Armada en la jornada.

 

 

El conde de Fuentes escribe al Rey el 4/2 informándole que cuando el marqués mejore y después que llegue el dinero la Armada podrá salir.

 

6/2/1588. Carta del conde de Olivares al Rey sobre la preocupación del Papa por la lentitud de los preparativos españoles y la negociación de paz con Inglaterra.

 

La premura es máxima el 7/2/1588. Felipe II escribe al Marqués que los 3000 vestidos y ropa de abrigo para la gente de la Armada, se embarcarán las telas y se realizarán durante el trayecto para no perder más tiempo.

 

Pero el marqués no mejora y aumenta la preocupación por el estado de su salud.

El 9/2/1588, el conde de Fuentes escribe a los secretarios Juan de Idíaquez y Cristóbal de Moura, anunciándole que el marqués está agonizando, pocas horas mas tarde, Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz  fallece. El conde lo comunica a la Corte en carta a Martín de Idiaquez.

 

Ese mismo día Alonso de Bazán, que ante la enfermedad de su hermano ha sido encargado por parte del archiduque Alberto de terminar la formación de la Armada comunica al Rey que la Armada está lista para partir cuando disponga Su Majestad.

 

 

 El Rey aun no conocedor de la muerte de Santa Cruz escribe a Medina Sidonia nombrándole, sucesor del marqués, en caso de muerte de este.

 

14/2/1588. El Rey vuelve a escribir a Medina Sidonia al conocer la muerte del marqués para ratificar la carta del día 11 y anunciarle que le nombrará su próximo capitán general de la mar océana.

 

 

Excusas de Parma y estado de cosas en Flandes. Pero que pasa realmente en Los Países Bajos.     

 

31/1/1588. Cartas de Parma al Rey, que se ha acercado a la marina, pero que no ha llegado el marqués. Habla sobre la negociación de paz. A Idiaquez le comunica la tristeza que tiene por el malentendido que hubo de su carta del 14/11 que hizo creer al Rey que iba a realizar la jornada solo.

 

Omite que en el caso que la Armada hubiera llegado antes de finalizar el año, que 220 embarcaciones de desembarco estaban camino de La Esclusa  y que no llegarán hasta 4 meses después, en abril de 1588.

Así que está claro que a finales del año 1587 como en los primeros meses de 1588, la flota de Farnesio no se encuentra ni mucho menos lista.

 

Notas

Periodo III

 

1 (BMO 2758).

2 (BMO 2842).

3 (BMO nota 4 cap 11).

4 (BMO 3058)

5 (BMO Nota 36 Cap 11).

6 (BMO notas 78-79).

7 (BMO 3900).

8 (BMO nota 57 cap 11).