ALGUNOS DE LOS RELATOS DE LOS NÁUFRAGOS.

 

 

Relato Juan Lázaro y Alonso Martínez. 10/1/1589. (BMO 6998)

 

Los primeros náufragos llegados a Escocia provenían principalmente de La Trinidad Valencera y unos pocos del Girona. Llegaron a Edimburgo, fueron bien acogidos por el Rey Jacobo que los distribuyó entre los navíos mercantes escoceses y pudieron pasar a La Bretaña francesa. Algunos barcos tuvieron que hacer escala en Inglaterra y allí las autoridades inglesas intentaron prender a los pocos españoles que se encontraban, que fueron defendidos por los patrones escoceses aduciendo que estaban bajo la protección de su Rey. De esta manera supervivientes de La Trinidad como Juan Lázaro y Alonso Martínez que el 10/1/1589 ya estaban en Santander tras cambiar de embarcación en La Bretaña , o Juan de Nova y Francisco de Borja (BMO 7009) que el 16/1/1589 estaban en Francia, estos dos, gracias a la ayuda del conde Claudio Hamilton y su cuñado John Seton.

 

El relato del extremeño Benito Amador (BMO 7068)  sigue la misma tónica.

 

 

 

Relato Melchor de Sevilla y Jácome Hescafín.  (BMO 7082)

 

Pero si hay una historia de supervivencia correspondiente a este periodo, esa es la del vallisoletano Melchor de Sevilla, superviviente del Trinidad Valencera y el genovés Jacome Hescafin, marinero de La Rata y uno de los pocos náufragos del Girona, que tras pasar a Escocia y desde  allí embarcado en un buque bretón, donde sufrieron un abordaje de un barco de guerra inglés que se apoderaron de algunas cosas pero no les hicieron nada, puesto que el maestre de la nave aunque hereje, a la pregunta del capitán inglés de si había algún español, contestó que no. Estando el barco cerca de las costas españolas, pero sin intención de llegar a ningún puerto español, a la altura de Ribadeo abordaron una naveta vizcaína con el fin de obtener vituallas que se les habían acabado, momento que aprovecharon para saltar al buque y poder por fin llegar a España en febrero de 1589.

 

 

 

Escapada secreta con el amparo del Rey Jacobo, de Juan Gómez de Medina. (BMO 7087)

 

Este fue muy presionado por su consejo y sobre todo por la Reina de Inglaterra para prender a Gómez de Medina y entregárselo a las autoridades inglesas. Ante esto, el Rey Jacobo envió secretamente un mensaje a través del coronel escocés Semple, que años mas tarde entraría a servir a la corona española,  para que se pusiera a cobro. Este fletó un patache de 40 toneladas por 1000 ducados y junto con 30 de sus hombres entre ellos Antonio Manrique, capitán Pedro Ybáñez de Luxúa y varios caballeros irlandeses. Partió del puerto de Leith, el 17/1/1589. Tomó tierra a 6 leguas del cabo San Vicente, llegando a Lagos el 4/3/1589.

 

 

 

 En Inglaterra, el escape de Pedro Robledo de Tapia, Francisco de Ledesma y Pedro de San Millán. (Santander 18/2/1589).  (BMO 7065)

 

Varios de los prisioneros de la urca hospital San Pedro el mayor, gozaban de cierto grado de libertad de movimiento al tratarse de médicos y cirujanos. Es el caso de:

Robledo que al realizar varias curas. Estaba libre por el pueblo y fue a casa donde se encontraba 13 prisioneros españoles y allí vió a Ledesma “que andaba negociando pasaporte por francés”, y se fue a Plymouth haciéndose pasar por portugués, donde se ganó la confianza de Alonso Cardoso, un criado de Don Antonio, pretendiente al trono portugués y en una noche aprovechando las circunstancias se salieron y escaparon  a la Bretaña francesa.

 

De allí pasaron a Lisboa en otro buque  y finalmente llegaron  a Santander el 18/2/1589. Tanto Pedro Robledo de Tapia, Francisco de Ledesma y Pedro de San Millán, informan en un trabajo perfecto de contraespionaje del estado de la Armada que está preparando Drake en Plymouth, de los espías ingleses que haciéndose pasar por comerciantes llega a Lisboa, de los planes de D. Antonio, de las urcas holandesas plagadas de saboteadores, entre ellos un ingeniero con el fin de meter fuego a la Armada de Lisboa. Informan de los desertores del San Pedro, el mayor, en Calais que ahora forman parte de la tripulación de una urca llamada El Ángel y que según cuenta Francisco de Ledesma, les realizaron una visita para burlarse de ellos mientras estaban presos en Inglaterra.

 

 

 

Caso de Juan de Soranguren. (San Juan de Sicilia) (carta BMO 7141).

 

Natural de la villa de Hernani, iba embarcado en la nave María Juan, la única nave hundida por los ingleses en batalla, “ peleando con los enemigos se perdió la nave, y pasó a la nao nombrada San Juan de Sicilia. El 5/11 saltó por los aires en Tobermory (Fair Isle) y llegó a nado a tierra. Al cabo de seis meses que estuvo en Escocia, tuvo pasaje por orden de un caballero católico para Noruega, a una isla llamda Ostén, y desde allí ha venido por tierra por todo Noruega y reinos de Dinamarca, Alemania, estados de Milán y  Génova hasta llegar a España.

 

 

 

El caso de Diego López (7133.1) 10/11/1589.

 

Soldado de la compañía de Rodrigo Ortiz de Zárate, embarcado en la nave La Lavia.

 

Naufrago de la playa  Streedagh  como Francisco de Cuellar. Atravesó toda Irlanda sin que le hiciesen ningun daño ni perjuicios y pasó a Escocia, donde estuvo 10 meses en casa del conde Hamilton que lo hizo pasar a Francia en una nave que allí iba. En El Havre de Gracia, el gobernador le metió en una nave que venía a Sanlúcar cargada de lienzos y maderas.

 

2/11/1589 sobre el cabo de San Vicente, fue abordado por 4 navíos ingleses que tomaron toda la mercancía y le llevaron al galeón de 1000 toneladas con 60 piezas de bronce y con 200 marineros, y que el capitán del dicho galeón le dijo que era el que le habían roto el timón, las galeazas de La Armada de Su Majestad y con las lanchas lo sacaron del peligro en que estaba.

 

Estaban con unos 60 navíos.

 

Finalmente metieron a todos en el barcón que dio a parar milagrosamente a Tavila, estando este barco muy malparado por los cañonazos y sin haberles dado herramientas para repararlo y nada de alimentos.

 

 

 

Alonso de Olmos. Superviviente del naufragio de la urca Santiago en Noruega (7118 y 7126.6). Desde Alicante. 22/7/1589.

 

Con anterioridad Nicolás Juan Rayam, piloto de la urca Santiago escribe el 11/1/1589 desde Lisboa (BMO 6999)  narrando su pérdida y como uno de los dos buques fletados pudo llegar circunnavegando las islas Británicas, llegando felizmente a Lisboa.

 

En el otro barco que se fletó, se rompió el árbol mayor por una gran tormenta, arribando a la ciudad de Halmstad, donde se perdió la nave , el Rey de Dinamarca les dio autorización para que pudieran ir por sus tierras portando sus armas, hasta la ciudad alemana de Lübeck auxiliándoles con dinero. De allí pasaron a Hamburgo  y queriendo pasar a Flandes fueron avisados en la ciudad de Boxteob, que los enemigos holandeses tenían tomado el paso. Por lo que determinaron volver a Hamburgo. Allí acordaron llegar a Italia, al tener que atravesar por Alemania zonas de luteranos y con objeto de pasar desapercibidos se dividieron en grupos de dos y de cuatro, entregaron sus armas a un hombre fiel al Rey de España, para que se las enviasen al duque de Parma. Este hombre ha sido benefactor de ellos al ir favoreciéndolos, facilitándoles el camino. En esos grupos iban hombres casados con sus mujeres e incluso hijos. Llegando finalmente a Italia donde muchos han quedado sirviendo en Milán  y  otros en Nápoles. El junto con dos soldados y el piloto de la urca llegaron hasta la ciudad de Alicante.

 

 

A la corte llegan más relatos como el de,

Juan de Cañizares, cabo de escuadra en la compañía de Arias de Silva, del tercio de Nápoles, lo hizo por tierra atravesando Alemania, Flandes e Italia (BMO 7128, 25/10/1589, carta de Felipe II al marqués de Cerralbo. Señala el sueldo de Juan de Cañizares).

 

O los testimonios de (BMO 7102, escribe desde Hamburgo el 2/4/1589.) Diego de la Nava Haba, Miguel de Rus y Bartolomé Sánchez, mozos de las mulas que llevaba la urca, desde Dinamarca, vinieron por mar y tierra hasta España los 32 soldados casados con sus mujeres y varias personas más 12 mozos de mulas de artillería y el herrador de ellas de nombre Antonio Pinto, (BMO7160)  compañero de Diego de la Nava y Juan de Acosta. llegando el 29/7/1589 a España.